Impactos del sector de la alimentación y bebidas sobre el capital natural

Si hay un sector económico que debería de trabajar en valoración del capital natural es el de alimentación y bebidas. Este sector es clave a nivel mundial, con una contribución que supera el 8% del PIB global. Tal es la importancia de este sector, que solo en Europa da trabajo a  4,57 millones de personas y factura  1,1 B€ al año, con 230.000 M€ en valor agregado. Si tenemos en cuenta que en 2030 seremos casi 8.000 millones de personas que alimentar, cabe esperar que esta fuente de riqueza siga creciendo. Sin embargo, este impulso para el sector no le sale gratis al Planeta.

El sector de la alimentación y bebidas genera distintos impactos ambientales en todo el ciclo de vida de los productos.  En este ciclo de vida intervienen:

  • Empresas de insumos: semillas, fertilizantes, maquinaria, etc
  • Productores: agricultores, ganaderos
  • Comerciantes y transportistas
  • Las propias empresas manufactureras de comidas y bebidas
  • Retailers: supermercados y puntos de venta

En cada uno de los eslabones de la cadena se producen distintos tipos de impacto. Por ejemplo, la obtención de materias primas a través de la agricultura, acelera la deforestación.  De hecho, se sabe que la agricultura es responsable de la desaparición de los bosques a nivel global. Concretamente, del 30% de superficie forestal en África y Asia, hasta casi un 70% en Latinoamérica. Este cambio de uso de suelo lleva consigo  la degradación de los suelos y, en ocasiones la contaminación de fuentes de agua. Asimismo, se produce una pérdida de hábitats para la biodiversidad.

De manera transversal, en distintos puntos de la cadena de suministro se producen gases de efecto invernadero, fundamentalmente CO2 y metano. Estos gases contribuyen a su vez al calentamiento global.

Aprende cómo trabajar en valoración del capital natural

Dependencias del sector de alimentación y bebidas del capital natural

Si analizamos la relación del sector de alimentación y bebidas del capital natural, no todo son impactos. De hecho, este sector tiene una gran dependencia de los recursos naturales. En concreto, la producción de alimentos y bebidas es intensivo en el uso de agua. Según datos publicados por la FAO; casi el 70% del consumo hídrico mundial se va en producir alimentos. Las predicciones de cambio climático relacionadas con la escasez de agua, convierte esta dependencia en un riesgo importante para el sector.

Asimismo, el sector de la alimentación y bebidas depende de la biodiversidad para que cumple servicios de polinización y de control de plagas. La biodiversidad va a verse igualmente afectada por los efectos del cambio climático añadiendo aún más incertidumbre a la rentabilidad esperada en este sector.

Las nuevas regulaciones relativas a la descarbonización de la economía, completan un contexto cambiante al que el sector de alimentación y bebidas deberá hacer frente. Una manera eficiente de gestionar los riesgos derivados de los cambios ambientales, legales y de mercado a los que se exponen las empresas de alimentación y bebidas es incorporar el capital natural en su toma de decisiones.

¿Por dónde empezar a valorar?

Las empresas de alimentación y bebidas pueden obtener beneficios directos a través de la valoración del capital natural, como por ejemplo:

  • La cuantificación precisa de sus impactos
  • El desarrollo de sistemas de cultivo más eficientes
  • El diseño de medidas compensatorias alineadas con los impactos de su actividad
  • La mejora en la comunicación de su desempeño ambiental a sus grupos de interés

Pero ¿cómo pueden empezar las empresas de comidas y bebidas a trabajar en la valoración del capital natural?. Como ya hemos hablado en alguna otra ocasión, el primer paso para trabajar en la valoración del capital natural es hacer un análisis de materialidad.

El análisis de materialidad nos ayuda a identificar aquellos servicios ecosistémicos que son clave para nuestra actividad. Para llevar a cabo este análisis de materialidad en términos de capital natural, el primer paso es vincular los impactos y las dependencias de la actividad con los servicios ecosistémicos. Para establecer esta relación, usamos CICES (Common International Classification of Ecosystem Services).

En el proyecto COUNTMITMENT llevamos a cabo este ejercicio con distintas empresas de alimentación y bebidas. ¡Aquí tienes el resultado!