¿Qué es la Responsabilidad social corporativa?

Es muy habitual que cuando nos invitan a participar en eventos y contamos lo que hacemos, aparezca en la conversación la Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Y es que, históricamente, los asuntos medioambientales de las empresas se han gestionado desde una visión accesoria y no como una parte importante del core business.

Por definición, la Responsabilidad Social Corporativa o Responsabilidad Social Empresarial es un conjunto de acciones voluntarias que las empresas pueden llevar a cabo para compensar su impacto ambiental y social negativos. No obstante esta voluntariedad no es tal cuando se trata de empresas con un cierto nivel de facturación y, desde nuestro punto de vista, no deberían ser acciones voluntarias en ningún caso.

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, las actividades humanas dependen de los recursos naturales y pueden llegar a condicionar el uso que las poblaciones locales hacen de estos mismos recursos. La compensación de este “lucro cesante” es algo que está reconocido por ley, pero también sabemos que esta es la última parte de un proceso complejo de evaluación ambiental.

Aprende cómo trabajar en valoración del capital natural

Motores para la transición hacia una RSC 2.0

Por suerte, existen múltiples presiones desde el punto de vista social y económico que han forzado a la Responsabilidad Social Corporativa a salir de esa agua tibia en la que se encontraba para tener un papel central en el modelo de negocio de las empresas. De hecho, parece que la RSC tal y como la conocíamos, hace tiempo que ha muerto.

El sector financiero es uno de los que más está haciendo por este cambio. Tras los grandes bancos se encuentran fondos de inversión cada vez más sensibles al cuidado del medio ambiente. Esto genera que las empresas tengan estrategias cada vez más sólidas para medir, corregir y compensar su impacto ambiental.

Además, la Agenda 2030 ha supuesto un marco atractivo que incentiva a las corporaciones a ponerse las pilas con la sostenibilidad. De hecho, el último informe desarrollado por el Observatorio de los ODS, desarrollado con 143 empresa, menos del 30 % de las empresas españolas reportan sobre su desempeño en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Además, solo el 10% informan sobre su desempeño respecto al ODS 15.

En cualquier caso, este cambio de visión en la RSC se nota en la propia estructura de las empresas. Aquellas que consideran que la sostenibilidad es un tema central y la llave para poder operar y posicionarse en el mercado, han creado fuertes departamentos corporativos donde el medio ambiente marca la pauta de comportamiento. Las que aún están sujetas al modelo antiguo, el medio ambiente sigue siendo solo parte del marketing y no está integrado en el ADN de la empresa, por lo que siguen teniendo departamentos dispersos encargados de temas triviales que poco tienen que ver con producir de manera sostenible.

Valoración del capital natural para una RSC más coherente

Pero ¿ya está todo hecho?. Desgraciadamente la respuesta es no. Aún queda mucho para que las empresas tomen sus decisiones de desarrollo de negocio y crecimiento en base a criterios ambientales. El principal escollo en este sentido, tiene que ver con la falta de herramientas que faciliten la toma de decisiones. Las empresas competitivas con impacto medioambiental y social necesitan herramientas ágiles, adaptadas a la velocidad y modo en la que toman las decisiones.

 

En este sentido, la valoración del capital natural puede ser un marco útil para incluir las cuestiones ambientales en el día a día de las empresas. Algunas de las ventajas de este modelo de gestión son:

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