La reforestación parece ser la respuesta a la emergencia climática en que vivimos. Sin embargo, en el maremagnum de la lucha contra el cambio climático, es fácil perderse entre todas las acciones de mitigación y adaptación que deberíamos poner en marcha a la mayor brevedad posible.

¿Reforestar es la verdadera solución?

Una de las que acciones de moda cuando hablamos de mitigar el cambio climático es la reforestación. El concepto de reforestación implica  repoblar un terreno con bosques. Como veis, en la propia definición está el problema. Como hemos hablado en otras ocasiones, los bosques son ecosistemas complejos que nos proporcionan múltiples servicios ecosistémicos. Entre ellos está la captación de CO2. Por tanto, los bosques, en tanto que almacenes de carbono naturales, nos ayudan a mitigar los efectos del cambio climático.

Sin embargo, al reforestar no necesariamente estamos recuperando un bosque con todas sus funciones. En cambio, es bastante común que las reforestaciones se lleven a cabo implantando masas de árboles de una sola especie de rápido crecimiento. Es cierto que los árboles tienen la capacidad de capturar una gran cantidad de CO2. Pero no es el único almacén fundamental de carbono en los bosques, el suelo también es importante.  

Recientemente se están revisando las estrategias de mitigación frente al cambio climático. Algunos datos muestran que quizá la reforestación masiva no es una buena solución

Pros, contras y alternativas a la restauración forestal

En concreto, Susan Chomba, responsable del proyecto Regreening Africa, hablaba de tres problemas que plantean estos proyectos clásicos de la reforestación a gran escala.

  • No existen soluciones únicas. En otros artículos ya hemos hablado de lo importante hacer diagnósticos específicos a la hora de restaurar un espacio degradado. Para la mitigación del cambio climático es igual.
  • Capacitación técnica y la sensibilización de los que llevan a cabo los proyectos de restauración forestal. No en todos los ecosistemas se debe actuar de la misma manera. Comúnmente, en zonas áridas lo que mejor funciona son los enfoques de restauración pasiva. Por ello, conocer todo el abanico de posibilidades que nos da la restauración es clave para asegurar el éxito.
  • Los árboles son vegetales con altas tasas de evapotranspiración. Por lo que pueden no ser lo más adecuado en escenarios de cambio climático caracterizados por altas temperaturas y déficit hídrico.

En este punto vale la pena mencionar el efecto sobre la captación de carbono que tienen otros ecosistemas no forestales. Un ejemplo son los humedales o marismas costeras. Asociados a estos ecosistemas surge el concepto de carbono azul (blue carbon, en inglés). Estos sumideros de carbono son altamente eficientes. De hecho en Indonesia, los sumideros de carbono azul son los responsables de captar el 30% de las emisiones generadas en tierra cada año.