Ratings de sostenibilidad, cómo y por qué formar parte.

Ratings de sostenibilidad, cómo y por qué formar parte

Cada vez escuchamos más el término “inversión socialmente responsable”. Los inversores seleccionan las empresas por las que apuestan según lo sostenibles que sean. Para obtener esta información recurren a los ratings de sostenibilidad. La pregunta es ¿qué son los ratings de sostenibilidad y qué hay que hacer para ser el primero?

Agencias de rating e Índices de sostenibilidad

Lo primero es conocer qué es un rating de sostenibilidad. Los rating de sostenibilidad son una evaluación de los criterios ESG y la viabilidad de una organización. Las agencias de clasificación o ratings son los organismos que se encargan de proporcionar información sobre la sostenibilidad de las empresas y, en general, de los proyectos de inversión. Algunas de las agencias más importantes son Moody’s, Standard&Poor’s (S&P) y Fitch

Para clasificar a las empresas, los ratings aplican índices de sostenibilidad basados en criterios ESG. Un ejemplo es el Dow Jones Sustainability index (DJSI), que colabora con sustainalytics y está basado en sus criterios. 

Los criterios para hacer la clasificación abarcan todos los aspectos ESG (las siglas de Environmental and Social Governance). Estos criterios incluyen aspectos ambientales relacionados con cómo las empresas o los proyectos de inversión gestionan la biodiversidad y el cambio climático. También valoran si se dispone de una política ambiental y un sistema de reporte integrado, o cómo identifican y responden ante nuevas oportunidades de negocio.

Gracias a estas clasificaciones las empresas pueden demostrar de manera más fiable sus compromisos con la sostenibilidad. Además, estas clasificaciones optimizan los procesos de inversión. En concreto, ayudan a los inversores a escoger aquellas actividades que ofrezcan una rentabilidad sin comprometer el medio ambiente.

 

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Qué miden los rating de sostenibilidad

Para entrar en un rating de sostenibilidad, la actividad en cuestión (ya sea una empresa o un producto de inversión) tiene que demostrar que conoce los riesgos ambientales y sociales que genera y a los que se expone. 

Un ejemplo de la medición del riesgo es la que lleva a cabo La Sustainalytics Global Platform. En esta plataforma se basan algunos ratings de sostenibilidad como el de Morningstar.

Uno de los índices que proporciona Sustainalytics, es e lESG Risk Rating. Esta clasificación de empresas aporta información sobre la exposición de las actividades a los riesgos ESG. La metodología en la que se basa este índice se compone de una puntuación cuantitativa y una categoría de riesgo. Con ella consiguen calcular el riesgo ESG según la subindustria específica. 

La clasificación general de riesgo ESG se compone de 3 bloques. En ellos tienen en cuenta:

  • La presencia de un gobierno corporativo bien gestionado. Las normas y procedimientos que regulan los órganos de gobierno deben tener una buena gestión. Además, deben incluir aspectos ESG específicos para cada empresa.  
  • Las iniciativas de gestión de todos los temas que están presentes en los ESG. Por ejemplo: el desarrollo, la diversidad y el compromiso a la hora de contratar empleados.  
  • Los problemas impredecibles. Que son aquellos que no están ligados con la subindustria específica o el modelo de negocio de esta subindustria. Estas cuestiones impactan en la clasificación ESG si superan un umbral de significación. 

Además, la clasificación se hace de manera bidimensional. Se tienen en cuenta el riesgo de exposición en materia de ESG y su gestión por parte de la organización. 

 

 

 

¿Qué hacer para entrar en un rating de sostenibilidad?

Ya existen soluciones en el mercado que pueden ayudar a las empresas a entrar en los ratings de sostenibilidad. 

Lo más importante es incluir la sostenibilidad en la toma de decisiones de la empresa. Para conseguirlo debemos incluir aspectos ESG en el gobierno corporativo. Una manera de mejorar la gobernanza de la empresa es desarrollar estrategias ambiciosas de biodiversidad y capital natural. También se puede desarrollar un Plan de Acción de sostenibilidad. Como hizo AERIN para incorporar la Agenda 2030 en su modelo de negocio.

De cara a reducir los riesgos ESG lo primero que debes hacer es conocer tu impacto sobre el medio ambiente. Solo si sabemos cómo y cuánto impactamos podremos diseñar las acciones de sostenibilidad necesarias. El análisis de materialidad permite conocer los impactos y dependencias de tu empresa sobre el capital natural. Pero debemos saber cuánto supone este impacto. 

A día de hoy no existen muchas herramientas de reporte que permitan obtener esta información. Por eso, desde Creando Redes estamos desarrollando nuestra propia metodología de valoración del capital natural. La metodología INCA permite obtener una medida de la pérdida de capital natural en unidades monetarias. De esta manera obtenemos una aproximación cuantitativa de nuestro impacto.

Cuando tenemos esta información podemos diseñar las acciones de sostenibilidad adecuadas. Primero debemos elegir los aspectos clave para la empresa y actuar sobre ellos. La empresa debe desarrollar acciones de sostenibilidad concretas para mejorar los aspectos ESG y corregir o reducir su impacto. Un ejemplo es desarrollar un análisis de impacto positivo de la empresa. Se puede hacer midiendo la contribución de la empresa, mediante sus acciones de sostenibilidad, al capital natural. Como hizo Endesa en el proyecto BIORETURN al medir la contribución al capital natural de sus acciones de biodiversidad.

Al incorporar la sostenibilidad en tu modelo de negocio y desarrollar buenas iniciativas de gestión demuestras tu compromiso ESG. Podrás formar parte de los ratings de sostenibilidad. Y dar a conocer tu organización a una lista muy amplia de inversores que quieren centrar su inversiones en acciones sostenibles.