Cuando nos sentamos con un cliente que quiere empezar a trabajar en valoración del capital natural acaba surgiendo esta pregunta. Y es que, como ya hemos comentado en otros post, los servicios ecosistémicos son el punto de partida para incluir el capital natural en la toma de decisiones de una organización.

Tipos de servicios ecosistémicos

Los servicios ecosistémicos  incluyen todos los bienes de consumo directo o indirecto que obtenemos de los ecosistemas naturales. Los servicios ecosistémicos nos permiten cuantificar aspectos relacionados con la estructura (lo que se ve) y el funcionamiento (los procesos ecológicos que no se ven) de los ecosistemas.

Dentro de los servicios ecosistémicos encontramos los servicios de provisión, relacionados con materias primas que obtenemos de los ecosistemas. Estos pueden ser bióticos, cuando están relacionados con organismos vivos como  fuente de alimento, materiales para producción textil. También aquellos organismos o partes de organismos que podemos usar para producir energía (p.e. biomasa). Pero también hay servicios de provisión que se obtienen de elementos no vivos (abióticos). Nos referimos por ejemplo al agua o los materiales minerales, que podemos consumir de manera directa, como materiales de construcción o como fuente de energía  fósil o renovable.

Una segunda clase de servicios son los servicios de regulación. Estos servicios están relacionados directamente con el funcionamiento del ecosistema. Los servicios de regulación son muy diversos y se organizan en torno a dos grandes divisiones que engloban distintos tipos de procesos ecológicos:

  • Transformación de insumos químicos o físicos en los ecosistemas: que incluye la capacidad de los organismos para bioacumular toxicos y contaminantes
  • Regulación de las condiciones físicas, químicas y biológicas: que incluye el control de la erosión, la atenuación de ruidos o la protección contra incendios. En esta categoría también se incluyen los servicios de polinización y la capacidad de secuestro de carbono.

Por último tenemos los servicios culturales, que nos hablan de los bienes y servicios que obtenemos de la interacción con la naturaleza. Ya sea de manera directa, a través del uso y disfrute o la observación de la misma. O de manera indirecta, a través de la educación ambiental o el valor de legado o existencia que tienen las especies o los paisajes.

Estructura de la clasificación CICES. Fuente: https://cices.eu/cices-structure/.

CICES: Clasificación de Servicios Ecosistémicos

Una de las ventajas que tiene este marco conceptual de servicios ecosistémicos frente a otros es que existe una clasificación internacional de referencia. Esta clasificación denominada CICES (Common International Classification of Ecosystem Services), ha sido elaborada por Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA, por sus siglas en inglés). Además ha sido revisada por el Sistema de Contabilidad Ambiental y Económica (SEEA) que actualmente está siendo dirigido por la División de Estadística de las Naciones Unidas (UNSD).

Esta clasificación de referencia ha publicado su versión 5.1, que incluye un total de 96 servicios ecosistémicos distintos que pueden evaluarse en distintos ecosistemas. La clasificación CICES tiene una estructura de niveles anidados. El nivel más general es la sección que se corresponde con los tipos que antes hemos descrito (provisión, regulación y cultural). En un nivel inferior encontramos las divisiones y dentro de esta los grupos. Hasta llegar al nivel inferior que es la clase. Cada uno de estos niveles aporta información más detallada sobre el servicio.

Estructura de la clasificación Nature Contribution to People. Diaz et al., 2018. Science. Vol. 359, Issue 6373, pp. 270-272

Nature contributions to people: clasificaciones alternativas de servicios ecosistémicos

En 2017 el Panel Intergubernamental para la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES) generó una clasificación alternativa las contribuciones de la naturaleza para las personas o Nature Contributions to people (NCP).

El interés de esta clasificación alternativa es resaltar que los bienes y servicios que proporcionan los ecosistemas no son sólo productos básicos (comodities). De hecho, lo que trata de poner sobre la mesa es el valor cultural que la naturaleza tiene para la sociedad. La clasificación de NCP genera un marco más igualitario para interpretar los bienes y servicios que obtenemos de los ecosistemas.

En este sentido la clasificación resalta no solo los valores materiales sino los materiales se estos bienes y servicios. Por ejemplo, los alimentos que podemos obtener de los ecosistemas no se perciben solo desde su componente nutritivo sino desde el componente cultural asociado con la gastronomía, o el arte o el disfrute. La clasificación de NCP incluye 18 servicios que se clasifican en tres grandes grupos: materiales, no materiales y de regulación.

La gran revolución de esta clasificación es que está totalmente centrada en cómo los humanos experimentan la naturaleza. Por esto mismo, se considera una herramienta complementaria al marco convencional de los servicios ecosistémicos, que pueda ser de utilidad para que los procesos de evaluación sean más legítimos y para favorecer políticas basadas en una información más amplia y diversa.

 

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