La restauración de bosques podría ser una de las claves para frenar el cambio climático. Llamamos bosque a un tipo de ecosistema terrestre donde la vegetación predominante está formada por árboles, arbustos y matorrales. Estos ecosistemas proporcionan una buena batería de servicios ecosistémicos de provisión, regulación y culturales. Según la FAO, más de 1600 millones de personas (algo menos de un cuarto de la población mundial) dependen directamente de los recursos que proporcionan estos ecosistemas.

Los principales servicios de provisión de los bosques están relacionados con la provisión de materias primas y combustible. Aunque también son conocidos por los principios medicinales que podemos obtener de algunos árboles como los sauces, en el caso del ácido acetil salicílico.

Entre los servicios culturales podemos considerar su valor estético y su efecto sobre nuestro bienestar, en tanto en cuanto son escenario para el ocio y el disfrute. En muchas culturas, otro valor de los bosques es su papel simbólico o espiritual. Podríamos hablar de los bosques sagrados de la India, donde existe una tradición ancestral de manejo y relación de las poblaciones locales.

Pero, si por algo son muy valorados los bosques hoy en día, es por los servicios ecositémicos de regulación que proporcionan. En concreto, el servicio de regulación climática a escala global que está relacionado directamente con la captura del CO2 atmosférico.

El potencial de los bosques como medida de adaptación al cambio climático

Los bosques tienen un importante papel como sumideros de carbono (son capaces de absorber en torno al 30% de las emisiones cada año). Por eso, la restauración forestal se ha considerado entre las principales medidas de adaptación al cambio climático. El informe del IPCC publicado en 2018 alerta de que para poder cumplir con el Acuerdo de París y que la temperatura no se eleve por encima de los 1.5º, debemos restaurar mil millones más de hectáreas de bosque en todo el mundo. Nuestra pregunta en este punto es ¿es eso posible?

Un artículo en la revista Science  habla precisamente del potencial de restauración de bosques en todo el mundo. Según Bastin y colaboradores, en nuestro Planeta “caben “ 4.4 mil millones de ha de bosque, en torno a 1.6 mil millones más de los que existen en la actualidad.

Estos son valores estimados del potencial de acogida que tiene nuestro planeta para este tipo de ecosistemas en las condiciones climáticas actuales. No obstante estas hectáreas donde potencialmente podríamos restaurar bosque no son hectáreas disponibles, si no que están ocupadas por otro tipo de ecosistemas. Además, estas hectáreas de “bosque potencial” no están distribuidas de manera igualitaria en todo el planeta. De hecho, más del 50% está concentrado en 6 países: China, Australia, Brazil, Canadá, Rusia y Estados Unidos.

El efecto de la restauración de bosques masiva en la lucha contra el cambio climático

Desde que en 2014 se lanzaron iniciativas como el Reto de Bonn y sus homólogos en África y Latino América (AFR 100 y 20 x 20), se han restaurado miles de hectáreas de bosques en una buena parte del mundo. Sin embargo, en base a los resultados que muestran Bastin y colaboradores, la mayoría de los países que se han sumado a estos retos de restauración forestal habrían asumido tasas de reforestación del 10% más del espacio disponible para bosques que tiene el propio país. A pesar del desajuste de las cuentas, la suma total de todas las iniciativas de restauración forestal a nivel mundial no llega al 50% de las hectáreas necesarias para frenar el cambio climático.

Esto nos plantea la duda de hasta qué punto es una cuestión global el asumir un compromiso con la restauración forestal. A la vez nos planteamos qué efectos negativos han podido tener estas reforestaciones masivas sobre la funcionalidad de estos ecosistemas. Algunos de los efectos negativos de las reforestaciones  tienen que ver con la reducción de la disponibilidad hídrica. Este efecto se ha observado en las grandes plantaciones llevadas a cabo en China en el proyecto Grain for Green. Además se sabe que las reforestaciones masivas pueden llevar consigo una pérdida de biodiversidad de aquellas especies que están vinculadas a espacios abiertos, no forestales.

Como seguro que ya nos habrás oído decir, para nosotras restaurar no es lo mismo que plantar árboles. Si quieres saber cómo restaurar bosques desde el enfoque de la Restauración Ecológica, nosotras te enseñamos como hacerlo.