Las decisiones para frenar el cambio climático le llevan años de ventaja a la conservación de la naturaleza. Pero eso no es motivo suficiente para no incluir la biodiversidad como parte de las huellas ambientales corporativas. Si las empresas tienen que ser transparentes con sus impactos, deberán ser capaces de medirlos, ¿no? La naturaleza puede y debe integrarse en la huella ambiental para garantizar un futuro responsable. Aunque aún es una tarea pendiente para muchas empresas, queremos darte algunos tips para calcular una huella corporativa más bio.
1. ¿Cómo medir tu huella ambiental empresarial?
El análisis de huella ambiental mide (o debería medir) el impacto residual de una empresa sobre un aspecto concreto tras implementar medidas para evitar, reducir y mitigar sus impactos. Pero también puede servir como una medida de referencia en base a la cual trazar estrategias claras de mitigación y compensación. Algunos enfoques de medición de huella son:
a) Evaluación del Ciclo de Vida (LCA)
La Evaluación del Ciclo de Vida analiza el impacto ambiental de un producto o servicio desde su origen hasta su eliminación. Permite medir indicadores como la emisión de gases de efecto invernadero, el uso de agua y la degradación de ecosistemas.
c) Huella de Carbono y Agua
Medir la huella de carbono y la huella hídrica es fundamental para conocer el impacto de una empresa en el cambio climático y el uso de recursos hídricos. Existen estándares como el Greenhouse Gas Protocol y la metodología de la Water Footprint Network que ayudan a cuantificar estos impactos.
2. Huella corporativa de biodiversidad
Evaluar la huella corporativa de una empresa sobre la naturaleza no es una tarea fácil si no se dispone de datos. Son pocas las empresas que cuantifican sus efectos directos sobre el capital natural. Por tanto, elaborar esta huella con datos primarios es verdaderamente complicado. No obstante, las empresas pueden priorizar aquellas ubicaciones donde sus impactos sobre la biodiversidad pueden ser mayores para recoger datos precisos en estas localizaciones.
En este sentido, La Taskforce on Nature-related Financial Disclosure (TNFD) propone una metodología para que las empresas puedan identificar ubicaciones sensibles para la biodiversidad. Estas zonas se delimitan basándonos en:
- Su importancia para la biodiversidad.
- Su integridad ecosistémica.
- Su estrés hídrico.
- Su nivel de provisión de servicios ecosistémicos.
Sobre estas ubicaciones sensibles, las empresas pueden valorar sus impactos sobre naturaleza a través de la medición directa de la biodiversidad o los servicios ecosistémicos que esta proporciona. Para obtener el balance de servicios ecosistémicos podemos recurrir a bases de datos abiertas y geolocalizadas, y sistemas de teledetección. También se pueden evaluar índices de biodiversidad a escala global.
De esta manera podremos calcular nuestra huella sobre el capital natural y trazar estrategias y planes para revertirla.
3. Créditos de biodiversidad para compensar tu huella ambiental
Aunque mucho menos extendidos que los créditos de carbono, la compensación de la huella sobre la naturaleza se puede llevar a cabo con créditos de biodiversidad. Estos créditos buscan que las empresas inviertan en proyectos de conservación y restauración de ecosistemas para equilibrar su huella ambiental.
Los créditos de biodiversidad son un instrumento de mercado que ya funciona en varios países del mundo. Los créditos de biodiversidad aportan beneficios a las empresas:
- Cumplimiento normativo: En algunos países, los créditos de biodiversidad son una herramienta válida para la compensación de impactos y, por tanto, para el cumplimiento de los requisitos ambientales impuestos por las administraciones públicas.
- Valor de marca: Las empresas que invierten en conservar y restaurar la biodiversidad pueden generar una mayor credibilidad en los consumidores.
- Gestión de riesgos a largo plazo: La protección y restauración de ecosistemas clave puede reducir las dependencias que las empresas tienen de la naturaleza.
Evaluar la huella corporativa es una acción clave para todas las empresas que quieran gestionar sus impactos de manera más eficiente. Más allá de la huella de carbono, las empresas pueden medir su huella sobre el capital natural y la biodiversidad a través de la valoración de servicios ecosistémicos. Esta valoración puede llevarse a cabo a través de técnicas de teledetección y con bases de datos abiertas. Los créditos de biodiversidad pueden ser una herramienta válida para compensar la huella ambiental de las empresas sobre la naturaleza.

#EUSKANAT: Cuantificando servicios ecosistémicos
En el Proyecto #EUSKANAT, ayudamos a Enagás a cuantificar el impacto de una estación de compresión de gas sobre los bienes y servicios que aportan los ecosistemas localizados en el entorno de la instalación.

Análisis de Riesgos
Seguimos los criterios de la Taskforce on Nature-related Financial Disclosure (TNFD) para apoyar tu toma de decisiones.
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