La restauración de ríos no es una cuestión de plantar árboles. Ni siquiera de demoler presas o de recuperar la geomorfología de los cauces. ¡Acertar con el diagnóstico ecológico es la clave de la restauración de ecosistemas!. Cuando nos enfrentamos a restaurar un ecosistema es importante analizar claramente las causas de la degradación. Además, es fundamental discriminar entre los distintos factores que han influido la configuración y la dinámica del ecosistema. Debemos ser capaces de interpretar la memoria contenida en el paisaje para poder restaurarlo después. Si damos con el proceso que está bloqueando la capacidad de regeneración del ecosistema, tendremos muchas más opciones de recuperarlo con éxito.

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Un buen ejemplo de diagnóstico para la restauración de ríos es lo que ocurrió en el Parque Nacional de Yellowstone. Tras 70 años de ausencia, se llevó a cabo la re-introducción del lobo. Este proceso no sólo provocó la disminución de algunas poblaciones de herbívoros; también posibilitó la aparición de nuevas especies. La vuelta de los lobos se ha convertido en una de las claves para restaurar ríos en este espacio natural protegido.