Como cada año ha llegado el momento de revisar los compromisos con la sostenibilidad y de llevar a cabo el reporte corporativo. ¿Qué tal si este año incluimos el capital natural?

Los informes integrados condensan la relación entre la estrategia financiera de la empresa y el entorno social y ambiental. De esta manera, se muestra cómo la organización crea valor a la vez que preserva o mejora el medio ambiente. 

La crisis ambiental actual, protagonizada por la pérdida de biodiversidad, genera riesgos e inestabilidad en el sistema financiero y los mercados. Sin embargo, el capital natural sigue sin tenerse en cuenta de manera explícita en la información no financiera que proporcionan las empresas. 

Aprende cómo trabajar en valoración del capital natural

¿Por qué incluir el capital natural en tu reporte corporativo?

Incluir el capital natural en el reporte corporativo es una manera de generar un lenguaje común. El capital natural es el stock de bienes y servicios que proporcionan los ecosistemas. Las empresas, con su actividad, dependen del capital natural e impactan sobre él. Puede medirse en términos biofísicos y económicos. Esta cualidad facilita el manejo de la información ambiental a los departamentos financieros y los inversores.

Los servicios ecosistémicos son los bienes y servicios que obtenemos gracias a los procesos y funciones de los ecosistemas. Gracias a su estandarización podemos medir el capital natural. A día de hoy existen dos estándares de referencia en servicios ecosistémicos. Por un lado, CICES, que permite clasificar los servicios ecosistémicos en función de si son de provisión, regulación o culturales. Por otra parte, MAES trabaja sobre 12 tipos de ecosistemas y aporta indicadores para su mapeo y evaluación. 

Ambos estándares ayudan a obtener y mejorar la información sobre indicadores de biodiversidad corporativa. De hecho, medir la importancia de la biodiversidad en términos de servicios ecosistémicos permite aportar una información más completa y descriptiva sobre el desempeño ambiental de las empresas. Por ejemplo, podemos considerar el papel de la biodiversidad como materia prima, como elemento clave para la captura de CO2 o como reclamo turístico. 

Además, medir los impactos y dependencias de las empresas respecto al capital natural da información sobre los riesgos que corren. La escasez de recursos clave o la mala gestión de las externalidades genera riesgos operacionales, legales, reputacionales, sociales y de mercado. Estos riesgos pueden traducirse en pérdida de clientes o el aumento de costes de seguros.

La valoración del capital natural y su incorporación a la toma de decisiones de las empresas permite gestionar estos riesgos de manera más eficiente. Al mismo tiempo, las acciones que lleve a cabo la empresa para hacer frente a estos riesgos, genera confianza dentro y fuera de la compañía. Por ello, las empresas están incluyendo el capital natural en su toma decisiones. Algunas ya lo tienen en cuenta, como Ferrovial, Coca-Cola, Nestlé o Repsol.

Presente y futuro del reporte integrado

Si leemos entre líneas podemos encontrar referencias al capital natural en los principales estándares de reporte corporativo. En GRI, algunos indicadores de biodiversidad hacen referencia a los impactos directos e indirectos sobre la biodiversidad. Además, podemos encontrar alusiones al efecto de las actividades sobre otros servicios ecosistémicos como la contaminación o la polinización.

Por su parte, el CDP contempla el capital natural en numerosos indicadores en los estándares de clima, agua y bosques. Como la presencia de proyectos enfocados a la restauración, reforestación o protección de hábitats. O la evaluación de la calidad del agua a nivel de cuenca. 

En la ley de información no financiera encontramos una referencia difusa, ya que solo se menciona la “ utilización y protección de los recursos naturales y protección correspondiente de la biodiversidad”. Lo mismo ocurre con los criterios ESG que hablan de “el uso responsable del agua, el clima, la contaminación o los ecosistemas”. 

A pesar de estas alusiones, es evidente que el capital natural no se incorpora de manera sistemática en el reporte corporativo y que es necesario un consenso sobre los indicadores a utilizar. A este respecto, se ha creado el Taskforce for Nature-related Financial Disclosures (TNFD). Este grupo de trabajo es primo hermano del TFCD (Task Force on Climate-related Financial Disclosures), que puso el cambio climático en la lista de prioridades de las empresas. El TNFD, tiene como objetivo crear un marco de referencia en torno al capital natural. 

TNFD proporcionará informes, métricas y datos que faciliten la comprensión sobre las dependencias e impactos de las organizaciones respecto a la naturaleza. Además, fomentará que las organizaciones se impliquen con la restauración de ecosistemas y las soluciones basadas en la naturaleza

No obstante, en Creando Redes ya estamos trabajando en cómo trasladar el capital natural a los reportes corporativos de la empresa con nuestra metodología INCA. ¿Te ayudamos?