La biodiversidad y la naturaleza están escalando puestos en el orden de prioridades de las empresas. Los reportes corporativos exigen identificar y valorar los impactos y dependencias significativas sobre el medioambiente. 

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¿Qué dice la Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad?

La nueva directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (CRSD por sus siglas en inglés) entrará en vigor escalonadamente de 2024 a 2028. Obliga a reportar a todas las empresas con más de 500 empleados, las extracomunitarias con volumen de negocios superior a 150 millones de euros en la UE y las pymes que cotizan en bolsa.

Según esta directiva un impacto significativo sobre la biodiversidad y el medioambiente es: 

«Cualquier efecto adverso causado por una actividad que va en detrimento del estado de conservación de los ecosistemas, hábitats y especies, teniendo un efecto adverso sobre los factores de sostenibilidad»

Los criterios de reporte están basados en los “Estándares para el Reporte de Sostenibilidad”, del EFRAG. Uno de los criterios que se deben reportar es la biodiversidad.

En concreto, según el EFRAG la información reportada de biodiversidad debe estar en  línea con los objetivos no net loss” para 2030 y “net positive” para 2050. Las empresas deberán aportar sus planes de transición, objetivos, acciones y métricas.

En los planes de transición la empresa debe indicar los motores de impacto (cambios en el uso del suelo, cambio climático, sobreexplotación y especies invasoras) relacionados con su actividad y las acciones de mitigación. Para cada una de las acciones se debe aportar información sobre su alcance geográfico y  las partes involucradas.

También deben establecer unos objetivos de biodiversidad a futuro. Estos objetivos deben ser medibles, estar asociados a políticas y normativas de biodiversidad y tener proyección a 2025, 2030 y 2050. Para demostrar la fiabilidad de los objetivos deben estar acompañados de métricas de presión, impacto y respuesta.

En las métricas de presión la organización debe identificar los motores de impacto, los servicios ecosistémicos y los ecosistemas que se ven afectados por su actividad. Después debe medir los impactos que afectan a los motores y ecosistemas identificados en la etapa anterior y reportarlos mediante indicadores. Por último, la empresa debe incluir métricas de respuesta referentes a la actuación sobre los impactos según la jerarquía de mitigación.

Todas las métricas deben utilizar información técnicamente sólida y verificable basada en datos y métodos aptos para la toma de decisiones desde una perspectiva científica.

¿Qué dice la Taxonomía Europea?

La Taxonomía es una herramienta que ayuda a los inversores y empresas a  identificar oportunidades de inversión y actividades empresariales sostenibles. Alienta a las empresas a mejorar sus prácticas ambientales con el objetivo de ser climáticamente neutras antes de 2050. 

La Taxonomía reúne seis objetivos (o ejes) clave:

  • Mitigación del cambio climático
  • Adaptación al cambio climático
  • Uso sostenible y protección de los recursos hídricos y marinos
  • La transición a una economía circular
  • Control y prevención de la contaminación
  • Protección y restauración de la biodiversidad y los ecosistemas

Además, la Taxonomía proporciona un marco para identificar si una actividad es sostenible teniendo que cumplir cuatro criterios:

  1. Contribuir positivamente a uno o más de los objetivos medioambientales
  2. No causar un daño significativo (principio DNSH, por sus siglas en inglés, Do Not Significant Harm) a ninguno de los objetivos medioambientales.
  3. Llevarse a cabo de conformidad con las garantías sociales y de gobernanza mínimas
  4. Cumplir con los criterios técnicos de selección que establece la Ley Delegada del Clima en relación con la mitigación y adaptación al cambio climático.

La Taxonomía establece criterios claros para definir qué es un “DNSH” y una “contribución sustancial” para cada eje. El eje de protección y restauración de la biodiversdidad y los ecosistemas se alinea con metas europeas de biodiversidad como conseguir que todos los ecosistemas, a nivel global, estén en buen estado y bien conservados para 2050.

Para reportar según el eje de biodiversidad lo primero que deben hacer las empresas es definir en términos cuantitativos y cualitativos lo que se considera «buen estado ecológico» y niveles «suficientes o buenos». A partir de ahí pueden considerar si una actividad genera una contribución sustancial o un daño significativo a este eje.

Una actividad contribuye sustancialmente a este eje cuando contribuya sustancialmente a proteger la biodiversidad, lograr un buen estado de los ecosistemas, los servicios ecosistémicos o proteger los que ya se encuentran en buen estado. Por ejemplo, las actividades cuya presión sobre los ecosistemas se mantenga en un nivel sostenible. Por otro lado, una actividad se considera que tiene un impacto significativo (DNSH) si generan un impacto irreversible sobre los ecosistemas o la biodiversidad o un impacto residual significativo.


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Análisis de materialidad y cuantificación del capital natural para conocer tus impactos sobre la biodiversidad

Para poder reportar en sostenibilidad lo primero es identificar los impactos y dependencias de la organización sobre naturaleza mediante un análisis de materialidad basado en servicios ecosistémicos. Después se pueden realizar matrices de impacto para conocer los impactos y las dependencias de tu organización sobre los motores de impacto.

Una vez identificados, puedes  cuantificar los  impactos de tu actividad sobre el capital natural. De esta manera obtendrás métricas e indicadores referentes a la actividad de tu empresa. Por otra parte, definimos las acciones de compensación coherentes con el impacto identificado y más rentables para tu empresa

El impacto positivo de las acciones voluntarias de biodiversidad de tu organización también se puede reportar. Mostrar tu impacto positivo sobre los ecosistemas puede ser una buena manera de generar valor y diferenciar tu organización de otras de tu sector. En ese sentido, desde Creando Redes trabajamos en la valoración del capital natural del impacto positivo.

¿Quieres empezar a trabajar con la biodiversidad? contacto con nosotras. 

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